viernes, 2 de julio de 2010

Ponencia en San Pablo

Ponencia presentada por J. Axat en la Universidad de Sao Pablo USP, en el marco del seminario "Exilio y Dictadura", junio de 2010.

La presente ponencia postula que una de las consecuencias del terrorismo de estado y el genocidio en la argentina 76/83 ha sido la fragmentación sobre el tejido social, las palabras y representaciones. La memoria de la segunda generación nacida en los 70, y especialmente la de los hij@s de las víctimas de ese terror está fundada sobre el deseo de búsqueda y reconstrucción propia del pasado como experiencia vicaria y mediada por los relatos de otros. La elección de la poesía como relato mediador ha sido el modo en que algunos hij@s expresan el sentido de su vida y dejan testimonio de identidad. El Proyecto “los detectives salvajes” como experiencia de rescate y testimonio, anclada en la selección, recuperación y edición de documentos literarios realizado por familiares directos de personas desaparecidas y asesinadas.


1. Introducción
¿Es necesario sumergirse en las profundidades y salvar al padre para convertirse en un niño real?

Paul Auster



El título de la presente ponencia parafrasea el título de la conocida obra de Giorgio Agamben, e intenta realizar una reflexión sobre la transferencia generacional y el valor que tiene la palabra luego de un genocidio, y los efectos simbólicos sobre personas descendientes de víctimas del terrorismo de estado.


La idea de hij@s no refiere aquí a la agrupación H.I.J.O.S, ni tampoco exclusivamente a los hij@s de personas detenidas desaparecidas, sino también a los descendientes (hij@s) de personas asesinadas, presas y exiliadas como consecuencia del terrorismo de estado ocurrido en Argentina durante 1976-1983.


Se recurre a la voz hij@s/as para precisar a un sujeto de representación que recién nacía o contaba con pocos años de edad cuando la experiencia traumática sucedía. Eso no quita en muchos casos el carácter de testigos o sujetos de recuerdo y experiencia directa. Sin embargo la mayoría de esos recuerdos son tan lejanos que están mediados por narraciones ajenas, relatos de “otros”: familiares, amigos, conocidos, fotografías, etc.


A medida que los hij@s van creciendo y tienen la misma edad que tenían sus padres al momento de desaparecer, o cuando ellos pasan a ser padres de sus nuevos hij@s, son atravesados por un deseo de búsqueda de otros elementos mediadores del recuerdo, siendo la ficción o la construcción de invenciones artísticas, dispositivos hacedores del duelo a su manera. En efecto, a diferencia de los sobrevivientes que se miden con la crítica del pasado dando cuenta de los sentidos y sinsentidos de lo actuado o bien con una reconstrucción más o menos fidedigna en términos historiográficos; los hij@s no han tenido la necesidad de cargar sobre su espalda con esa tremenda responsabilidad de la vivencia, por eso buscan un relato sustituto útil para recrear ese pasado.


Como plantea Beatriz Sarlo, en tanto toda experiencia del pasado resulta vicaria (en tanto siempre está mediada por la interpretación o un relato), los hij@s viven ese pasado con una intensidad vicaria mucho mayor que sus padres, en el sentido de una “pos-memoria” y la necesidad de narrar la historia. Pos-memoria: como memoria de la generación siguiente a la que padeció o protagonizó los acontecimientos (memoria de los hij@s sobre la memoria de los padres). Se trata de formas de la memoria que no pueden ser atribuidas directamente a una división sencilla entre la memoria de quienes vivieron los hechos y la memoria de quienes son sus hij@s, por supuesto que haber vivido un acontecimiento y reconstruirlo a través de informaciones no es lo mismo.


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