lunes, 10 de enero de 2011

Del Niño Biopolítico al niño Biopoético

Algunos apuntes sobre "Hammelin", de Rodrigo Zubiría.

Hace ya unos años, seguramente por cuestiones afines a mi trabajo, recibí un mail extraño, de un tal Rodrigo Zubiría: “… esto que escribo y te mando es lo que mucha gente fantasea en Latinoamérica y el mundo, toda la capacidad de intolerancia resumida y amplificada como telenovela del aparato mediático informativo que retorna al cuento de los hermanos Grimm, que a todos nos contaron en la infancia, y es parte de nuestro inconsciente, los medios de comunicación no tienen más que hacernos retornar a él una y otra vez…”.

Luego de leer el texto no supe si estaba ante un lunático de mal gusto cuyo apellido me remitía de inmediato al inefable Hugo Wast,[1] o ante alguien que se tomaba muy en serio ciertas temáticas de manera genial, haciendo una parodia o un juego negro sobre aspectos delicados y sensibles. Ha transcurrido el tiempo desde que recibí aquel mail de Rodrigo, hemos tenido varios encuentros, y tiendo a creer que los sucesos le van dando la razón. Pues aquello que en un principio parecía un texto de mal gusto, hoy se asemejan bastante a la realidad que intenta hacer valer como literatura, pero que se leen como un pastiche policial-penal. Zubiría me ha pedido que escriba algo sobre hammelin antes de ser publicado, estos apuntes que aquí trazo son algunas ideas desordenadas que ahora me vienen a la mente:

1. Existió alguna vez un arte de criar y educar efebos para el emperador, o para la guerra. En Roma antigua los niños considerados como mejor dotados de nacimiento, hijos de los vientres de las criadas o esclavos, pasaban a ser protegidos de las mujeres del palacio (Moisés). En Grecia antigua y Esparta, los niños hijos de los ciudadanos, constituían el ejercito de efebos entrenados para el arte de la guerra, a veces incluso –como Alcibiades- ya de niños enfrentaban el campo de batalla. Los “otros”, los niños débiles, hijos de esclavos no funcionales, eran arrojados a un vertedero. En Roma antigua, los efebos cumplían un rol servicial, pero principalmente estético. Con la adolescencia pasaban a ser sacrificados como eunucos, pues había que asegurar que no se tentaran con los placeres y voluptuosidades de las reinas. El arte efebológico (del latín ephēbus) consistía en un sacrificio doble; a) una eugenesia: seleccionar los niños considerados como “mejores y aptos” y desecho de otros considerados como “sobrantes” “no aptos”; b) una ortopedia: la fabricación para los niños de una forma de vida, estética y una sexualidad o erótica al servicio de una función imperial o estatal. [2] La efebología debe ser vista desde el Bio-poder. Según Michel Foucault, la biopolítica es el máximo desarrollo moderno del poder soberano sobre la vida biológica. [3] La biopolítica sobre la infancia en el capitalismo actual consiste en una técnica que permite producir, regular y asegurar los nacimientos y crianzas de niños en distintos sectores sociales. En algunos retarda la inserción gradual de algunos cuerpos infantes al servicio del aparato productivo o financiero que, tarde o temprano, los requiere como energía reproductora. Pero hay una tasa de nacimientos de cuerpos infantes que la biopolítica no ajusta, o bien prefiere negarlos de entrada, [4] o bien dejarlos como resto excedente (parasitario) para un futuro incierto. [5] Son esas vidas desperdiciadas o negadas como energía productiva las que pululan, vagan e irrumpen como zombies sobre espacios que el mismo poder debe controlar o llenar o vaciar, por tratarse de lugares centrales sobre los que circulan bienes y servicios. [6] En este esquema, el sacrificio efebológico de una infancia excedente e indeseada es un imaginario que remite a la inmunología de un cuerpo-espacio. [7] La negación de la vida infante (infancia negra, indeseada, malparida, sobrante) se tiñe de prejuicios que el poder comunicacional reproduce, para separarla y distinguirla de una vida infante positiva (infancia blanca-deseada-bien parida-útil).

2. En la ciudad de fines del S. XIX y XX, fueron las técnicas policiales tutelares las que se encargaron de evitar todo contacto entre una infancia y otra.[8] En la ciudad biopolítica del S.XXI esas técnicas son mejoradas en función, ya no para impedir el contacto por medio de la protección-represión, sino para acabarlo para siempre a través de la eliminación. Se trata de expandir un tipo de control que impida y clausure todo contagio de flujos que puedan poner en riesgo el sentimiento de la inmunidad que hace posible la acumulación del capital en ese cuerpo-espacio, retroalimentando el sentimiento de pertenencia biológico-social de los niños y adultos de una misma comunidad. Que la infancia actual posea mayor declamación de derechos en su haber, no impide que el sistema escamotee y busque resquicios dentro de ese discurso (no casualmente) normativo y edulcorado, para zanjar en la práctica una infancia (valida) que puede circular tranquila, y otra infancia (invalidada) que no lo puede hacer, porque tiene vedado el ingreso a la comunidad biopolítica.¿Pero quién regula estos flujos, o quien los asegura? Como en todo sistema cerrado, inmunológico, hay bacterias y vacunas. Cuidar un cuerpo de nacientes bacterias que lo corroen, o lo subvierten, sigue siendo función de “lo policial”.[9] Me refiero al ya clásico relato de necesitar y proteger cuerpos regulares-normales, para luego combatir el factor de disociación (contaminación cuerpos irregulares-enfermos) con un muy buen anticuerpo (curación).

3. El Flautista de Hammelin de los hermanos Grimm representa el folklore inmunológico-policial más conocido de la literatura.[10] Las ratas son ese animal pestilente y bacteriano por excelencia que ha invadido la ciudad y la degrada en el tiempo. Todo el pueblo deposita en el flautista la necesidad de “dar limpieza” y ahogar a las ratas en el río, para que la ciudad vuelva a ser feliz.[11] Cuando el flautista cumple su cometido, vuelve al pueblo a exigir su paga, el Alcalde se burla de él y no lo retribuye como acordaron. Entonces el flautista toca para los niños, los lleva hipnotizados por su música y los ahoga en el mismo río junto a las ratas. Final: una ciudad sin niños. El horror vacui del capital, no tener vida futura (y paria) para (auto)reproducirse.Hammelin es un hacedor de última instancia, representa el “trabajo sucio” cuando se agotó el “trabajo limpio”. Cuando ya se han utilizado otros medios y técnicas de neutralización y no hay resultados, entonces aparece el sicario de la limpieza urbana y solución final, el “escuadrón” que los vecinos claman a gritos para sacarse “su” mal de encima. Pero suelen olvidar que el Sicario no es gratis, y que carece de la hipocresía o dilemas morales de sus mandantes. Su trabajo es eficaz y caro. Si no hay paga, los dulces hijos de los vecinos y las ratas tienen el mismo destino en el vertedero. Vale decir, no habrá mecanismo que asegure reproducción social.

4. Es por eso que el hammelin de Zubiría va más allá de los típicos imaginarios de limpieza social de estos días, y que bien retrata el texto citando –literal- la página policial de lectores on line de diarios de circulación actual: “depuración de la raza”, “muerte a todos”, “campos de concentración”, “control de natalidad”, etc. La rata de Zubiría, o mejor dicho, de su flautista, es la construcción de un enemigo público: el pibe morocho y revoltoso del conurbano. Ese peligro latente de desbordarse, y que entra a la ciudad a robar, a generar miedo, a limpiar vidrios, a caminar, rapear, hacer hip-hop. La máquina de vomitar Kitus, es el preludio que exhibe el margen de libertad de una vida invisible con potencial desperdiciado, justo antes de ser capturados por la técnica biopolítica que niega esa vida. El lento regurgitar de un sistema que vomita motes de famosos pibes chorros (como espectáculo sacrificial de pibes-ratas) para luego convertirlos en una masa de menores reclutados y eliminados por el flautista.

5. Zubiría describe a un Sicario solitario, reflexivo y poeta, ávido lector del Niño Criminal de Jean Genet, que a la vez critica e ironiza a “los clase-media bien pensantes” que lo han contratado en silencio, para que se deshaga de la supuesta escoria: conocidos y oscuros menores que con su modo de vida atentan contra la ciudad y sus hijos: la progenie de niños blancos, promesa del capitalismo futuro.El flautista, es un patético canalla que escribe un diario (prosa, poesía o panfleto) mientras se dedica a elogiar su trabajo como una de las “bellas artes” (remisión sin más a Thomas de Quincey). Labor que no le impide hacerle trampa a su patrón reclutando a los menores que tiene luego que limpiar: les marca las casas, los cría, les hace pedir en las esquinas, les da de comer, etc. El mal del flautista es –entonces- mucho más profundo que el que buscan los vecinos que lo han contratado, y que se reduce en la mera eliminación para evitar contagio y peligro mayor. El mal del flautista de Hammelin es un ser metafísico, y conlleva a sentirse atraído por los menores a los que –como un pequeño Dios titiritero- les da vida, se las mantiene por un tiempo, pero después –abrupto- se las quita. El texto de Zubiría deja entrever a un flautista enternecido con sus víctimas propiciatorias (ese objeto de atracción erótica-efebos). El flautista, como niño menor que fue (seguramente también objeto de deseo y apropiación de otro como él) desea permanecer en la oscuridad de una infancia (nunca inocente) librada a su suerte, excede condenada al engome en una tumba o a la perversión de la calle, pero de la que siempre puede sacar provecho para vivir. Es el perfecto “blanco móvil” de sus fechorías, el mal de los menores delincuentes sueltos como gestión del delito; endemoniados por él, quien se muestra como el único y verdadero menor. El flautista de Hammelin es también una profunda crítica a los mecanismos reproductores de cierta poesía visible u oficial (la poesía se convierte al servicio de un “aparato de propaganda”, como en “La hora de la Espada” de Lugones citada por Zubiría). La analogía entre niño poeta que logra publicar y convertirse en un adulto poeta, tiene su correlato en el menor poeta que no accede a ninguna publicación porque sus textos están negros o malditos, malogrados o incorrectos (como el texto de Hammelin). Tanto el “Angel” rubio (Astiz?) o morocho (el famoso pibe chorro “el Angel” de las 50 caídas en una Comisaría), remite -en un juego bizarro- al poeta Rimbaud, niño adolescente endemoniado que escribe poesía y tendrá que esperar morir para que lo consideren ese gran poeta visionario del S. XIX., que se quedó en la eterna infancia.

6. Siguiendo el concepto de Biopolítica, el poema (o prosa) de Zubiría da origen a un nuevo concepto pos-foucaltiano: la Biopoética: el arte de dar vida o hacer visibles a los poetas o dejarlos que mueran parias sin que nadie los haya conocido nunca (el genocidio de la poesía como una gran tumba u osario NN).¿Pues alguien podría dudar, a esta altura, que los sicarios de la poesía existen?

Julián Axat[12]


Hammelin (el cazador de efebos), por Rodrigo Zubiría [13]

“…quien no es frío/ni caliente tampoco/dirígete a Hammelin/y que te toque/ciudad criadero/ciudad paraíso/ciudadarmiño/ciudad arrorró/la que se duerme a tiempo como el niño”, Marina Tsvietáieva.

Me contrataron un día para dar fin al problema.
Cuadrado espacial proyectado al futuro siglo XXI,
imaginería ante un río violáceo.
Subcutáneo,devorador, lepra, in-gente, indi-gente.
Nombres.Dientes, cuerpos. ¿Doblados de dolor?
Soñé concrímenes de maravillosos efebos:
moscas de panzaverde, telarañas, abortos, ganglios tomados de pus,
ratas destripadas por ratas, sapos a medio asesinar,remolachas violadas.
Miltoniana flor a flor y arroyo aarroyo, fruto a fruto y animal a animal,
adiestrándolepara el Paraíso…
Descuartizamientos vinculados alpoema que iba escribiendo.
No abrían la boca ni paragemir…
La esperanza de un tren o vagón que los lleveal desierto o fosa común: paraíso.

La explicación breve; mi Herodes no estaba paravueltas:
el espacio no puede traer problemas;
sí las especies que lo pueblan y provienen de la oscuridad. Nopuede nacer mayor oscuridad que la existente, lasoportable por metafísica…
El espécimen tenía undiente sin calcio.
Contemplo de lejos, afila cartón conchirrido agudo,
se prepara roedor en los zócalos. Estan sensible mi Platero,
cuando lo veo se esconde alacecho en bolsas de basura.
Da igual cómo lollamemos, se hace el distraído;
disecciona cáscaras,limones, papas, panecillos con verdosos hongos.
Engorda en su néctar y azota pasillos de molespúblicas.
Disputa a los perros carroñeros, preparapara hincar
a su presa: ¡la media! ¡la media!; ella Rodrigo Zubiría

siempre tan decente; ¡qué horror!; ¡pestilencia!; veocómo se tapan la nariz,
teatralizan asqueo.Entonces es hora de preparar mi ungüento. Se detieneel rechinar, observan cándidos. Blazer negrísimo,distribuyo Poxi en bolsitas 10gr en cada mano.
¡Gratis! Saben decir gracias. Jalan, jalan, jalan, roenrrrrrrrrrrrrrrr...
Piden más, hay más… Ignoran olorde la humedad rancia que va horadando la tarde.
El gentío se agolpa, atónito mira la escena… Al palo¡desborde! la gente… y vuelan: celulares, billeteras,tarjetas, carteras, aros, “dame todo vieja puta”.
Lamedia (por supuesto y por tendencia central) nuncasabe, pero (me) paga.
Quien arma la escena, luego, ladesarma. ¡Oh, San Genet!
comprendemos tu voluntad oscurahacia los efebos.
Estos seres han forzado una puertadando lugar a lo prohibido y
quieren que esa puertase abra sobre el más bello paisaje del mundo.
Exigenla cárcel que merecen y que sea feroz, digna deesfuerzo diabólico que tanto les ha costadoconquistar.
Los que dicen creer en su bien, ocultan elmal; y así los bienpensantes (rehabilitadoresfrustrados) endulzan los oídos de los incautos.
Palabras bonitas, mientras, pasan a militar en lamisma fila de los salvadores de almas.
Y lafrustración que aparece… y con ello el confinamiento.
El latente, dominante, subyacente, los costes de nodeshacerse rápido
del problema. Y recién allí percibenque la idea de inocencia tiene un límite…
y me vienena ver a mí, su solución veci-nal, veci-mal, ani-mal,final.
Caminando río abajo, recorre mi flauta fantasma dela nueva
poesía latinoamericana pensada como laúltima ratio de los bien-pensantes.
Anónimo poema, multitudinario-inmunitario. Escupela lástima,
nunca piedad. Ver a esta gente sufrir de lacarroña abandonada a su suerte.
Estampita de un santo cae a la mesa y coloca manita.
Mientrasobservo el ardid, huelo, percibo especies al serarrastradas al margen.
Regresan, invadenincansables. Silenciosos rendimientos decrecientesretornan
para enseñar mi existencia salvífica.La tarea simple:
oler la especie en su mugre,habitarla, deshabitarla. Desplazarla por los otros.
Ser detector, pala, rastrillo, bisturí.
Limpiar hasta elhueso es verbo de cirujano vaciador de tumor;
nuncade humor rancio de una humedad que tarda ensecarse.
Cuando el horror acaricia los labios, ruloscaen sobre la sien
donde está marcado el lugar de sufinal; sin dejar esa huella.
“Limpiar hasta el verso” esverbo de este poeta-anticuerpo
tras la infección dealcantarillas donde la inocencia nunca es nacida,
sí impostada por ciertos ilusos que constituyen el día adía como si
en un cadáver fluyera la gracia. ¿Quién dijo que el poeta es el bien?
El poeta es el mal,el poema es el mal pasado por la limpieza del
canon de la poesía. Dejemos la corrección a “la gente”, a la“media”,
a los críticos culturales y sus antologías.
¡A Fijman lo abandonaron y ahora lo editan!
¿A losBustriazo recién lo descubren? ¿A quién dejaronafuera?
Disculpe Sr. editor, los efebos negros de lapoesía deben ser eliminados
en función de los niñosblancos que beben y comen en su tertulia de
booksely buen gramaje.
Especies purísimas prístinas de versopuro, sano, contrata sicario
para evitar epidemiaparia sobre cuerpo-aura. Por la noche, en la plaza,
veo pequeños fantasmasembadurnados. Membrana antigua,
restos lunares tanmenguantes que se posan en sus narices líquidas, oprontamente liquidadas. Tendal de moco que salpicalateral en su escozor de plasma zombi para asustar; y,tarde o temprano, aquí, los espera el ulular del vientoque viene del río y los llama para resonar las tinieblasde un lejano sustento que nos dará vida si losdonamos… Desgañita la pesadilla de mi brazo dirigido a sus cuellos suaves, delicados. Entre miíndice y pulgar cierra una vida no merecida de servivida. Flauta suena extraña en do, si, re, dosostenido… Melodía destruye el silencio de la mañanay abre el aire inventando sirenas que arrullanespecies sin mástiles para aferrarse. Los devuelve aúteros plácidos donde se gesta toda maldad, futurahambruna que aprovechan sus reclutantes: salmodiade chupetines y caramelos en boca pastosa, leporina,acangrejada, cosida de clamideas y pedacitos del poxipegado de ayer. Ayer repartí nota para tirar en las mesas, diccionariode los mudos, gestos de la mano: “Sr. no tengo paracomer, y tengo nueve hermanitos, no puedo hablar desdeque nací… Tenga a bien darme una moneda paracomer…”. Contamos bolsas de monedas. Lamento quehaya varios a los que pescaron recitando epopeyas, delas homéricas y los tengo que ir a buscar.La hora de la espada lugoniana, flauta líricareclutadora, cargada de futuro (… He suplicado a laveloz espada que quiera hacerme libre nuevamente, y alpérfido veneno le he pedido que acudiera en ayuda de uncobarde…). Recuerdo a Robert Browning: “… Cuando alcanzaronla ladera, maravilloso y extenso portal se abrió, como siuna caverna, repentinamente se hubiera cavado y elflautista avanzó, seguido por los pequeños; y cuando yatodos estuvieron dentro, la puerta de la montaña se cerróde golpe...”. Coloco oído sobre el asfalto. Me detengo a escuchar elbramido de pies. Ahora sí, cuando el solfeo vallegando a su zenit, son las mejores especies que salende sus cuevas a tomar el té bien al atardecer, cuandola mugre despeja la deriva y sus crías desbordan derulos rubios; tomados de las manos van llegando a laplaza. Tobogán, calesita, subi-baja, griterío. Exhalansus bocas el sabor azucarado Listerine… Nadie quiere que sufran. Los progenitores hacen excepción, y tardeo temprano regresan para pedirme arrancar la críamalnacida, y entregarla (propiciatoria) a sus dioses. Ysus mejores familias (ahora limpias) se frotan conmucho Jabón Federal. La flauta suena y todas lascriaturas que viven bajo este sol negro se arrastran, onadan, vuelan, corren, vociferan. Especialmente lasmás pequeñas, su oscuridad excede en dulzura y unapátina de sombra certifica el pozo en alma comoesputos memorizan partículas en conjunto.Semblanza sin ilación, ya residuo a la espera de mitrabajo. Naturaleza, carnaval o confitura de lasformas intangibles que los une al paseo de una tarde,donde la musiquilla sigue; y se cagan, se mean sin daro hacer sintaxis. Todos a la vez: si bemol, do, re, si, la,sol… cantando hacia el vertedero. ¿Cuántas veces tendré que agitar cascabeles y besar turuin frente, taciturna parodia? Para dar en el blanco,que es un místico afán… ajaremos nuestra alma enconjuras sutiles y echaremos abajo armazones pesadoshasta que contemplemos a la ideal criatura de infernalesdeseos que nos mueve al sollozo… Hoy compré el diario para ver cómo viene la mano:“... Son entre 15 y 20/ en lo que va del año, tienen másde 100 entradas/ viven en la calle/ por lo generalpernoctan en una Glorieta de la plaza/sus historias sontristemente célebres/al principio/ se los señaló/ comointegrantes de la "banda"/ dado el original método queutilizaban para atacar a transeúntes/ en ese tradicionalpaseo de la Ciudad: les tiraban una manta encima/ parainmovilizarlos/ y, así, sin resistencia posible/ lesquitaban dinero/celulares/ y todo otro objeto de valorcomercial/ con el paso del tiempo/ fueron empleandotécnicas/ cada vez más violentas/ y hasta extendieronsus dominios hacia otros sectores del centro/ lospropietarios de varios locales/ en diálogo con este diario/pusieron de manifiesto su preocupación/ por unasituación que parece fuera de todo control/ ayer/ para noir más lejos/ en la comisaría que tiene jurisdicción en lazona/ donde se mueven estos/ se iniciaron al menoscuatro causas nuevas en su contra por distintosepisodios/ "… No sabemos qué hacer...”/ Fue la sincerarespuesta de una alta fuente policial/ "… Estaproblemática nos supera y sobrepasa/ “... Nosotros losdetenemos y al otro día están otra vez en la calle...”/ “...Todos les tienen miedo...”/ Es sabido que en esa plaza/los habitúes del lugar prefieren guardar silencio sobreestos/ y aquellos osados que realizan algún comentario/ lohacen por lo bajo/ y, con reserva de identidad/ paraevitar represalias/ igual se pudo recoger algunostestimonios/ que pintan al grupo de cuerpo entero/permiten conocer un poco más de sus movimientos/“… Son alrededor de 15 o 20… A la mañana llegan a laplaza tipo 10 y están un rato también por la tarde, por logeneral andan por el monumento/ después de las ocho onueve de la noche/ se meten en la Glorieta/ donde tomanalcohol y se drogan con pegamento/ ahí se ponen bravos ysalen a hacer de las suyas... Se supo que un hombresuele venir a la Glorieta a darles clases de carpintería/ ydice que lo hace voluntariamente para distraer a estospibes del mundo en que viven...”. Comentarios delectores on line: “… Hay que hacerlos mierda...Reventemos a esta lacra de una vez por todas, quéderechos ni qué carajo... Hay que hacerlos jabón a estosnegros, pasarlos por un campo de concentración,ahogarlos en el río/ y también reventar a sus madres quelos traen al mundo/ inmundicia, control de natalidadpor favor… Hasta cuándo vamos a estar así/ hay queexterminar a todos…”. Bueno, pero no se enojen; aquíestoy, me llamaban. Gracias, no trabajo gratis…Buen truco lo de las clases de carpintería, buentruco… Por la noche, la marea sube. Dejo flauta y redincrustadas en la orilla. Amanece. Cardúmenes demanitos, piernas, piedras preciosas anuncian: el ángel(… De Satán o de Dios, ¿qué más da? Ángel, Sirena).Cuerpo, parpados abiertos, flota. Mira el cielo porprimera vez. Este ser tiene derecho a la belleza. Algunos ya anuncian mi trabajo, lo intuyen:“… Buscan a X, a Z, a N. hace dos días/ se teme que sehayan ahogado nadando en el río… Patrulla deprefectura y buzos buscan...”. Ni una palabra de mipresencia. Miseria de paga, para que sus alcantarillasbrillen; y nada, los habeas corpus me hacen cosquilla.Entonces los libero, les marco las casas, trazo elrecorrido. Son cientos, miles. Entran, abren lasmazmorras, irrumpen el sueño de los bien-pensantes.El de sus enemigos, ellos que están soñando la mejormanera de eliminarlos se llevan todo a su paso.Algunos caen atrapados, mueren dos o tres veces,ganan confinamiento y maldición. La mayoría vuelvea su Dragón, al regazo calentito donde crecen cientosde Oliver-posmo, bailando al compás de un putrefactoTwist. El deseo, el de los otros, limita con el vivir juntos... oesa imposibilidad de hacerse un lugar para la copallena, compartida entre varios, pero tantas veces rota(no derramada) hecha añicos. Esa copa que ahoraintenta ser volteada por románticos insomnes, huestesimpotentes, parecidas a mi espejo roto contratadabajo cláusula de eliminación; mientras, limpiavidriosy trapitos se reproducen en el aire de las esquinas, enlos techos como gatos aúllan insultando al sentidocomún que grita juicio político a los que los liberan, ypor fracaso, buscan la hoja afilada del destino, fulgorde la compulsa pide la flauta música que yo domino.¿Quién fue primero: el ángel o el demonio? ¿El huevoo la serpiente? ¿La ley o su infracción? ¿El policía odelincuente? ¿Aparición o desaparición? ¿Justiciauniversal o asesino de masas? Círculo infinito eliminaun virus, desata antivirus, coimea cazador de virus;¿De ratas? Habiendo expandido virus, detector ycooptante de virus, perfecciona virus, desataantivirus como la cucaracha aprende. Y el veneno,que ya no la mata, reclama castigo, premio. Perfeccionan al verdugo para hacerlo víctima que,será verdugo de una nueva víctima. Vencer terror porla imagen de ese terror. Lo irrepresentable, viene laraíz, lo ominoso: belleza cuyo origen, siniestro del tipotautológico. Cada vez que ocurre, el silencio reclamapuerta al decir; y regresa al pasado trágico: amigoenemigo-inocente-culpable. La imposibilidad en unduelo incita buscarme, retorcerme, enjuiciarme,ejecutarme o dejarme suelto para pedir algunostrabajillos... Al fin de cuentas, ¿importa? Actividaddel silencio, muerto que escribe y se gana la vida.Pedidos de la gente decente. Me dieron Smith & Weeson, Taurus 90-25repeticiones, un caño apunta a la belleza, el otro a laverdad. Cargo, uso municiones Ezra Pound.Regurgita la noche al mismísimo Pound. Salemajestuoso, pero joven, más bien un niño. Veo a unpolicía que lo cruza y le pide documentos. Pound-niñolo escupe: ¿Sabés quién soy? El poli blande lacachiporra que vuela por los aires cuando el futuropoeta lo derriba. Usa silenciador, dulzura penetrahueca en la mente del poli que se ríe en el piso,devuelve el verso a carcajadas, se lo saca lento delagujero de la sien. Ahora por fin entiende. Antes demorir lee: “el poema nunca es un arma, sino aparatode propaganda”. ...Y tú me devolverás los cuerpos de mis niñosy mis niñas; los depositarás en las playas de la isla; ylos prebendados los pondrán en las criptas del témplo;y encenderán, encima, lámparas eternas donde arderánóleos santos, y mostrarán a los viajeros piadosos todosesos huesecillos blancos esparcidos en la noche...huesecillos de poesía en un osario escondido parasiempre...



[1] Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, también conocido por su seudónimo Hugo Wast, fue un escritor y político argentino. Simpatizante del franquismo español, alcanzó notoriedad por sus novelas, algunas de las cuales fueron adaptadas al cine, por su acción pública como diputado y ministro de instrucción pública, cargo desde el cual implantó la enseñanza ordinaria aunque no obligatoria de la religión católica en todas las escuelas del país, y por su ferviente militancia religiosa y nacionalista, así como por su antisemitismo. Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_Wast

[2] Sigo aquí las ideas de Ago, R. (1996). Jóvenes nobles en la época del absolutismo, autoritarismo paterno y libertad. En G. Levi y J.C. Schmitt (Dirs.). Historia de los jóvenes I. De la Antigüedad a la Edad Moderna (pp. 365-413). Madrid: Taurus.

[3] Véase: Michel Foucault, La Historia de la Sexualidad, Volumen I: La Voluntad de Saber. Siglo XXI, 30º edic.

[4] Así las técnicas de eliminación eugenésicas del Nazismo, Véase: "Eugenic sterilization and a qualified Nazi analogy: the United States and Germany, 1930-1945. Puede consultarse en:
http://www.annals.org/content/132/4/312.full.pdf

[5] Véase los trabajos compilados en “Polícticas de Cuerpo, Estrategias modernas de normalización del individuo y la sociEdedad”. Siglo XXI, BA, 2007.

[6] Véase: “El Niño Sacer”, en Eduardo S. Bustelo, El recreo de la Infancia. S. XXI Edit. 2007.

[7] “Inmunología”, tomado de Roberto Espósito, Protección y negación de la vida. Amorrortu Editores, 2007.

[8] Proceso que describe maravillosamente J. Donzelot, en “La policía de las familias”, Pre-Textos. Valencia, 1994.

[9] El origen de la policía debe ser hallado en los dispositivos de regulación de la moralidad, higiene, salubridad, etc. Véase Andrea Cavalleti. Mitología de la Seguridad. la ciudad Biopolìtica. Adriana Hidalgo Edit. BS:. AS. 2010.

[10] Véase Wilkipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/El_flautista_de_Hamel%C3%ADn

[11] Interesante adaptación de este cuento también hace Tato Pavlosky, Véase: http://www.perfil.com/contenidos/2011/01/02/noticia_0005.html

[12] Julián Axat nació en La Plata en 1976. Publicó en poesía: Los albañiles (1994), Peso Formidable (2003), Servarios (2005), Médium (2005), Ylumynarya (2008). Dirige la Colección Los Detectives Salvajes de Libros de la Talita Dorada.

[13] Rodrigo Zubiría (Buenos Aires, 1976). Mantiene inéditas la biografía de Ignacio B. Anzoátegui. El poema Hammelin fue editado en la reciente antología Si Hamlet duda le daremos muerte, los Detectives Salvajes, Edit. La Talita Dorada.

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